martes, 18 de febrero de 2014

El profesor y las TIC

Nos preguntamos en esta nueva entrada sobre un tema que no es demasiado nuevo, más bien es un tema que viene introduciéndose en contextos socioeducativos desde hace algunos años. Hablamos de la incorporación de las TIC en el aula y su uso continuado por el profesor. Sin embargo, este tema debe ser encarado, desde nuestro punto de vista, atendiendo dos aspectos fundamentales. Por un lado la problemática del profesor, en segundo, la del alumno.

Quizás la más compleja sea la del profesor. Decimos esto porque es en la responsabilidad del profesor en la que recae más peso. Por un lado, la ley exige que se usen las TIC. Por otro lado, pero yendo de la mano y atendiendo a exigencias externas, la ley recoge la necesidad de trabajar y desarrollar en los alumnos lo que se conoce como las Competencias básicas, entre las cuales se encuentra la del tratamiento de la información y competencia digital.


Esto conlleva, irremediablemente, que el profesor tenga que formarse en el uso de las TIC aplicadas a su área de conocimiento, especialmente, desarrollar su propia competencia digital. El objetivo es poder trabajar en su clase esta competencia en sus alumnos con los conocimientos y saber hacer propios de quien sabe lo que hace. 

Y no hablamos sólo de un seguimiento de la ley, hablamos también de un cambio de mentalidad en la sociedad que ha traído consigo un cambio de paradigma educativo. En este nuevo paradigma educativo, los procesos de enseñanza han tomado relevancia y pertinencia, de modo que no podamos obviarlos, y en estos procesos, queramos o no, las TIC son necesarias. 

Por tanto, como vemos, el profesor sufre la presión de la ley y la del propio contexto social que le exige un cambio para que actúe con responsabilidad y se transforme así mismo para, de este modo, transformar también su modo de enseñar, dándole una importancia al "cómo" que antes no la tenía (al menos de un modo generalizado), no obstante lo que cada profesor hiciera.

Sin embargo, creemos que el uso de las TIC, al ser un medio de comunicación más, ha de ser adecuado según el contexto, de modo que no siempre tienen por qué ser necesarias, sino sólo posibles, pudiendose elegir otros medios considerados tradicionales, como fotocopias o la pizarra. Cada uno tiene una funcionalidad y debemos saber aplicarlas. Es decir, saber cuándo no usar las TIC también es propio de un buen desarrollo de la competencia en tratamiento de la información y competencia digital. 

Los alumnos no son nuestros foco de atención en este artículo, pero podemos apuntar para un posible futuro artículo la necesidad de atender a la brecha digital y al uso responsable y reflexivo de las TIC.

sábado, 15 de febrero de 2014

...y en pleno siglo XXI


¿Siglo nuevo? ¿Todavía
llamea la misma fragua?
¿Corre todavía el agua
por el cauce que tenía?
A. Machado

Hay gente que dice en un tono de suficiencia y falso elitismo, cuando han leído o visto algo que creen que no es propio de los tiempos: "esto en pleno siglo XXI". Yo, qué queréis que os diga, no lo entiendo. ¿Qué le pasa al siglo XXI? ¿Qué lo diferencia del siglo X o del XXX?

Supongo que la persona que dice la susodicha expresión conocerá cómo son esos otros siglos de los que, como mucho, nos han contado algo gente que posee un papel que dice que sabe de ellos. Bueno, del XXX no. Quizás sea que el número XXI es mágico, como lo fue el XX, de modo que en dicho número radique algún tipo de hechizo que imposibilite algún tipo de comportamiento humano y de ahí la sorpresa cuando a alguien no le haga efecto. No sé.

Pero digo yo, estamos en pleno siglo XXI, pero en el XX también se decían expresiones como esas, pero espera, en el XIX también, y creo recordar que el XVIII era el no va más del progreso y de la razón humana. ¿Qué pasa aquí? ¿Qué es esto de lo que estamos hablando?

Quizás no sea más que un tópico, esas cosas que la gente repite, se hacen los interesantes con su repetición, sobre todo si llevan gafas de pasta y están un poco calvetes. Quizás no sea más que la típica, digámoslo así, chorrada de turno. Quizás nos sea más que, por qué no, una confusión propia de alguien del siglo... digo, de alguien que debería replantearse su idea, darle un sentido posible y aplicárselo.

Me explico.

si pones gafapasta en google, sale él.
Eso sí, no lo conozco, pero da el pego.
Lo que nos diferencia de otros siglos pasados (a veces hasta lo dudo) es, en primer lugar, la posibilidad de conocer más a través de la mayor posibilidad de alcanzar más conocimientos por una diversidad de fuentes de información que antes no se tenía. Y no hablo sólo de las TIC, sino de otra cosa que parece un poco olvidadilla, el libro. Tenemos una cantidad de libros inmensurable. ¿Y qué pasa con esas fuentes de información? Pues algo tan sencillo y que "en pleno siglo XXI" no debería ni decirlo: tenemos la posibilidad de conocer tantos modos de pensamiento, tradiciones intelectuales, hechos históricos... y que no es necesarios estudiarlos, sino que con las lecturas adecuadas podríamos conocerlas sin pretenderlo, que deberíamos ser capaces de haber entendido ya que el siglo no hace al hombre. El hombre es el mismo desde que es tal. ¿Hace 120.000 mil años? ¿Desde la expulsión del Edén? Lo que cambia no es el SER, sino el CÓMO.

Aquellos que dicen "¿cómo puede ser esto, en pleno siglo XXI?" deberían planteárselo de otra forma. No es lo que dice o piensa un hombre lo que hace diferente a un hombre. Sino su "agrandabilidad" del conocimiento del mundo y la técnica que posee. No su moral o su comportamiento, fruto de ella.  Quizás lo preocupante es que haya gente que se sorprenda que el hombre sea hombre y quizás no tanto de que el hombre no sea capaz, con el conocimiento que puede tener y su técnica, de cambiar el sistema injusto que nos envuelve y consume.

Quizás, caballero o señora del siglo XXI, haya que sorprenderse menos y conocer más.