jueves, 28 de mayo de 2015

la enseñanza de la literatura por Alberto Blecua.

Alberto Blecua ha sido entrevistado por la revista COMBATE. Entre todas las cosas tan interesantes que dice, voy a citar las que afectan al campo de la enseñanza. El resto de la entrevista podéis consultarla aquí:

http://revistacombate.com/sticazzi/alberto-blecua-cuando-la-cadena-de-la-tradicion-se-rompe-es-muy-dificil-recuperarla/

Lo interesante es la visión que nos da de la enseñanza de la literatura desde una visión de un antiguo alumno, de un profesor con mucha experiencia y un sabio. Esto hace que su testimonio, bajo mi punto de vista, sea mucho más valioso que el de cualquier entendido en didáctica. Os dejo su manera de ver las cosas.
Entrevista realizada por: FERRAN BENITO, CHEMA SEGLERS y JUAN CARLOS CALDERÓN

¿Qué es lo que más admiró de su padre?
De mi padre admiré pocas cosas, porque a los padres no hay que admirarlos. Claro, yo vi los defectos que tenía mi padre, como todos los hijos. Pero como profesor era muy bueno. De él aprendí yo a dar clase. Porque los maestros aprendemos de los profesores que hemos tenido. Ya puedes ir a una “escuela de maestros” o lo que sea: allí no aprenderás nada. Hay que coger de cada profesor lo mejor, aunque lo cierto es que mucha gente coge lo peor de cada uno y los imitan en las tonterías, no en la sabiduría. Y entonces es cuando viene el desorden…
¿Cuál debe ser entonces el papel de profesor?
Yo creo que un profesor de literatura debe saber ante todo transmitir el amor a los libros. Esta es su tarea. Y la única manera de aprender a dar clase es viendo a los profesores, oyéndolos. Por ejemplo, de Riquer aprendí yo mucho.
¿Cómo era?
Era un gran profesor. Y una gran persona. Era manco; perdió el brazo en los últimos días de la guerra: iba en un camión, se cayó y lo atropellaron. Llevaba un brazo de madera y escribía con la izquierda, aunque él era diestro. Y después, tenía dos máquinas de escribir: en una escribía el texto y en la otra redactaba las notas. Hasta que aparecieron los ordenadores; entonces se compró uno y estaba revolucionado, porque podía escribir y corregir en el mismo texto.

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Por último os dejo unas preguntas relacionadas, aunque ya más centrada en la utilidad de la literatura y su adquisición, algo sobre lo que ya os dejé un enlace a un vídeo de facebook.

¿Cuál es la importancia de seguir leyendo hoy los clásicos? ¿Cómo hay que hacerlo?
Bueno, hay que seguirlos leyendo, claro, ¿si no de qué vamos a vivir nosotros? [risas] El problema es que en la enseñanza ya no los explican. Es una pena, porque si los profesores fueran buenos, en los institutos, enseñarían a amar la literatura y los clásicos. Los clásicos hay que enseñarlos desde pequeños. Nosotros aprendíamos con mi padre algo que estaba muy bien: la métrica. Aprendíamos de memoria las coplas de Manrique, el romancero,… con lo que después teníamos la lengua poética de un momento determinado. “La canción del Pirata”, Calderón, Góngora, y otras pequeñas cosas: era historia de la literatura en frescos, lo que hacía mi padre y lo que había en los libros de bachillerato de entonces. Lo que allí importaba eran los textos, no la vida del autor. Puede contarse la vida de este o aquel señor, pero lo que tiene interés verdaderamente es su obra. Ahora los chicos llegan a la universidad, leen a Garcilaso y no lo captan, no tienen la lengua poética ni la sensibilidad para leerlo.

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Para acabar, ¿cuál es según usted el papel de la literatura en el mundo actual? ¿Qué sentido tiene continuar leyendo a los clásicos?
Es como preguntar qué sentido tiene ver un cuadro de Velázquez. Tiene un sentido cultural. Porque además la literatura es la vida, ¿por qué lo vamos a negar? Dice más la literatura que toda la filosofía del mundo, y que toda la historia. Te enseña mucho. También sobre las pasiones, porque el ser humano ha cambiado poco. Leed a Aristóteles si no.

sábado, 23 de mayo de 2015

Figúras retóricas. Didactismo.

Añado esta web a la página de didactismo. Es una web en el que están ordenadas las figuras retóricas y cada una de ellas viene explicada correctamente y con ejemplos. Parece más útil que wikipedia y otras webs que alguna vez me he encontrado. Sin duda, la utilizaré con mis alumnos para que les ayude a aprender estas figuras y como web de consulta para mí mismo.

http://www.retoricas.com/

jueves, 14 de mayo de 2015

Máximas IX

1- Cuando uno necesita de otra persona para realizar una acción, pide ayuda: necesita agua, pide un vaso; necesita comida, pide comer; necesita ir a un sitio, pide que le lleven; necesita un libro, lo pide; necesita follar...entonces hay que ser un estratega, al más puro estilo Napoleón, Bismark o Franco.

2- La felicidad es el encuentro, la suma, de dos voluntades que se buscaban.

3-la felicidad es el recuerdo

4- Indeleble es un adjetivo que me recuerda a Cartago, como a cada una de las mujeres que han pasado por mis piernas.

5- Indelebles son, más aún, las que han pasado por mi pecho, hayan o no pasado también por mis piernas.

lunes, 11 de mayo de 2015

¿Para qué sirve Cervantes?

      Como posible futuro docente lo que se enseña y cómo se enseña es una de mis preocupaciones. Sobre todo, su justificación y su aplicación a la vida cotidiana es un punto de vital importancia en mis intereses docentes. ¿Para qué necesitan mis alumnos sintaxis o saber sobre el Arcipreste de Hita? Bueno, aplicaciones hay, tanto practicas como no prácticas. Y esta es otra cuestión, ¿todo lo que sirve tiene que servir para algo concreto y práctico? ¿Existe la utilidad no práctica? Pero eso lo podríamos dejar para otro día.

¿Para dar trabajo a científicos?

      Ahora lo que os quiero es mostrar un vídeo que enlaza a facebook en el que se cuestionan estas cosas y nos pueden hacer reflexionar. A su vez, lo añado a la página de didactismo.

https://www.facebook.com/boyinabandcom/videos/10153097615326387/


viernes, 1 de mayo de 2015

Leopoldo María Panero Rainer María Rilke yo

Estoy leyendo actualmente dos poemarios. Last River Together, de Leopoldo María Panero y Sonetos a Orfeo, de Rainer María Rilke. Dos maneras distintas de percibir la creación poética. Dos maneras distintas de expresar todo un mundo interior que les llevaba a plantearse las verdades del mundo.

La lectura de Panero te lleva a preguntarte sobre qué y por qué escribe como escribe, mientras te dejas llevar por los laberintos de sus afirmaciones intentando encontrar de qué están hechos los ladrillos que lo construyen (pues es artificial el laberinto, y oscuro y a la oscuridad te va dirigiendo a cada paso, a un lugar que desconoces pero que sabes que estará lleno de telarañas y vomitonas en las esquinas). No digamos todas, pero sí algunas, son composiciones que bien podrían haber sido publicadas en forma de parrafitos complejos, llenos de imágenes complicadas de digerir a veces, hermosas otras. Sin embargo, nos encontramos poemas con un juego formal que a veces trasluce una significación consciente, con sus versos corridos y otros cortados tras una conjunción o artículo.

Mientras tanto, Rilke en composiciones que en Alemán dicen ser formalmente impecable, nos habla con un lenguaje mítico sobre la actualidad de su pensamiento. En él son sus dudas existenciales, sus ideas místicas sobre el devenir humano, lo que más nos atrapa (ante una traducción, qué vamos a decir sobre sus sonetos, aunque los tenemos también en alemán, y únicamente podemos contemplar que tales son, al más puro estilo clásico). Partir de Orfeo y de la muerte misma para reflexionar quizás no sea del todo original, pero es que ser original hoy en día quizás sea un pecado porque su imposibilidad nos lleva a ser gilipollas; pero lo que sí consigue es hablarnos con un lenguaje moderno sobre un tema eterno, lo cual nos debe servir de magisterio. Sus metáforas nos parecen secas y su estilo parece ser (sólo parece, a través de la traducción de Visor) poco pretencioso, sólo lenguaje sencillo, símbolos nuevos e ideas eternas en un juego formal purista que nos gusta y nos hace sentir bien ante una lectura tranquila y relajada.

Y mientras tanto, sigo pensando en mis propios poemas, en querer darle una imagen de tradición y modernidad, que quiero que sean sinceros sin ser verdad siempre. Queriendo que no se lean autores en mis poemas, pero que sí se trasluzca que no están exentos de tradición, sino que esta está detrás de cada uno de los versos. Y todo esto, sin ser pretencioso ni parecerlo.