martes, 27 de octubre de 2015

máximas XI

1 - Irremediablemente abonado a las relaciones in absentia. Pero de raíces más que de sufijos.
2 - Si un minuto de silencio está acompañado de música, ya no es de silencio, es de música.
3 - La felicidad es la suma de dos voluntades que se buscan.
4 - Hasta el siglo XIX, el poeta era un vate. Desde entoncenes, un periodista.
5 - El silencio es la virtud de los prudentes.

domingo, 25 de octubre de 2015

tres películas

Últimamente he visto tres películas.

Ana de los mil días. Es una película centrada en el encaprichamiento por parte de un rey gordo en una mujer de entre diez y dieciséis años menos (no se sabe su año de nacimiento), posterior romance adúltero, desencanto por egoísmo y finalmente desecho de ese amor. Su capricho lleva a la ruina de todo un reino y toda una civilización. Sirve este hecho para mostrarnos una corte llena de personajes variopintos, aunque en la película sólo dos aparecen más o menos perfilados a parte de los protagonistas, el rey y la amante, posterior reina (aunque también la legítima esposa está lograda). Estos otros personajes bien trabajados son Tomás Cromwell y el obispo Wolsey. El clérigo me parece que no muy realistamente, pues si no me equivoco debería haber muerto antes en la película para ser fieles a la historia. Tomás Cromwell no debió ser muy diferente a como se le retrata en la película: una rata.
Sí, Orson Welles

Un hombre para la eternidad. Se enmarca en el mismo momento histórico y el protagonista es uno de los que aparece en la corte del rey de la película anterior, pero que en aquella no es tratado con justicia (o con atención). En este caso, es prácticamente el único personaje, el resto son peleles. Hasta el rey. El rey más que nadie. Sin embargo, el protagonista de esta película es un personaje histórico del que conozco bien poco y que ahora me interesa más que nunca. Tomás Moro, un buen cristiano, uno de las decenas de buenos cristianos de la Inglaterra de aquella época (entre 50 y 70 mil que perdieron su vida por defender la fe cristiana). Si no fuera por lo logrado que está este personaje, no merecería la pena la película.


Ambas películas, que se llevan 3 años de diferencia en su producción, participa el mismo compositor musical, Georges Delerue. Se nota que conoce la época que intenta retratar musicalmente. Os recomiendo ambas películas.

Tres lanceros bengalíes. No conocía le película, pero leí que José Antonio Primo de Rivera la recomendaba. Si os digo la verdad, es por el motivo que la vi. Y no me arrepiento, pues es una película que trata de un tema central, la lealtad. La lealtad vista desde varios puntos de vista. La lealtad para con el ejército en primer lugar, que no es una lealtad hacia el rey o hacia la patria, sino hacia el ejército, y lo dejan bien claro. Es la disciplina militar la que aquí vuela como un águila controlando el comportamiento y los corazones. Por otro lado, la lealtad hacia la familia. La lealtad de un hijo hacia un padre y de un padre hacia un hijo. Pero no de un modo cualquiera, sino que ambas lealtades entran en choque y la inteligencia y dichas lealtades se interconectan y el conflicto se soluciona en una situación militar de alta tensión y peligro. Peligro mortal. En definitiva, otra película épica basada en la India colonizada por su Majestad el rey de Inglaterra.

Como veis, son tres películas de contenido anglosajón, pues hay que conocer al enemigo para derrotarlo. Tres películas que os recomiendo. Os recomiendo todo el cine. Hasta el malo. Mejor que Gran Hermano (programa de televisón) o MYHYV va a ser.

miércoles, 21 de octubre de 2015

música persa actual

Cosas bonitas que veo por ahi. Alguien sugería su parecido con la música celta, sólo hay que ver el parecido acústico con las gaitas. A mí me sorprende también la capacidad de no perder fuelle. Es tradición, es cultura.




Tengo en mente (cuántas veces habré dicho esto) una entrada sobre unas obras de Tolkien. Sólo para mostrarlas en foto y hacer algún comentario. Por ahora, voy a a ver un documental sobre la sinestesia.


Un saludo.

lunes, 5 de octubre de 2015

... y en pleno siglo XXI (Segunda parte)


En 2008 publiqué en antiguo blog, aunque no recuerdo si era un myspace de hotmail, o dónde, lo siguiente. No modifico ni una coma.

No consiste en eso la cultura del siglo actual, su excelencia entre todos los pasados y venideros, y la felicidad mia y de mis contemporáneos. El punto está en que se come con más primor; los lacayos hablan de religión; los maridos y los amantes no se desafían; y desde el sitio de Troya hasta el de Almeida, no se ha visto producción más honrosa para el espíritu humano, tan útil para la sociedad y tan maravillosa en sus efectos, como los polvos "sans pareille*" inventados por Monsieur Frivolité en la calle de San Honorato en París.

Dices muy bien -le repliqué- ; y me levanté para ir a mis oraciones acostumbradas, añadiendo una, y muy fervorosa, para que el cielo aparte de mi patria los efectos de la cultura de este siglo, si consiste en lo que éste ponía su defensa.

De Cartas marruecas  de José Cadalso.

* polvos que usaban los aristócratas de la época, signo de clase y distinción.

Mi comentario: ¡cómo la vida misma en pleno siglo XXI, no hemos cambiado nada y mira que ha pasado tiempo!


Así lo publiqué la otra vez. Hoy haría algún cambio formal, como poner Cartas Marruecas en cursiva. En su momento se llamó esta entrada; falta de cultura hoy como en el siglo XVIII, Pero hoy en día prefiero el título que le he puesto, pues me interesa más el tema de la no progresión efectiva en la sociedad humana (aunque sí en la tecnológica-científica, pues es éste el único ámbito de progreso que hay). El título que tiene proviene de un artículo un poco dañino e irónico que publiqué y que ahora también modificaría, quizás, un poco. Es este:  http://alargamientocompensatorio.blogspot.com.es/2014/02/y-en-pleno-siglo-xxi.html

También os dejo esta otra entrada que hice hace ya un tiempo en este mismo blog: 

http://alargamientocompensatorio.blogspot.com.es/2013/03/somo-mas-tontos-ahora-que-hace-2400-anos.html

Así que, por lo que se ve, mi yo de hace 7 años ya miraba por las grietas de esta sociedad hacia otra dimensión más profunda y real, menos contaminada por la imagen que nos han vendido en los institutos y en las televisión de sociedad del progreso y la democracia.