martes, 26 de enero de 2016

youtube como recurso didáctico

Hace unos días publiqué un artículo sobre los colegios a los que los trabajadores de grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley llevan a sus hijos. Colegios con metodología clásica, sin gran influencia de las nuevas tecnologías hasta cierta edad (a partir de los 13 se empieza a introducir su uso). Ahora os presento una entrevista a un profesor que lleva a cabo su trabajo en una clase de la asignatura de sociales a través del uso de Youtube o podcasts.

El debate sigue abierto.

http://www.eldiario.es/andalucia/cadiz/Lucero_0_475602681.html

No va de John Keating ni quiere ser considerado un profesor rebelde. José Antonio Lucero (27 años) es, simplemente, un profesor que intenta sacar lo mejor de sus alumnos y alumnas usando las herramientas que más les llegan. Su secreto, el método de la clase invertida, que rompe con el sistema tradicional de dar clase. Pero detrás de esa innovación hay una vocación formativa y literaria en una misma persona. En el Colegio de las Salesianas de Rota (Cádiz) ya están notando el cambio. Y es para mejor.
¿Se le puede catalogar como un profesor que se sale de lo habitual?                                                             -
Intento salirme porque es la obligación de un profesor joven de hoy en día. Creo que un profesor del siglo XXI no puede dar clases como uno del siglo XIX.
Se ha dado a conocer por el uso de la clase invertida. ¿En qué consiste?                                                                
Es un método que he llevado a cabo en la asignatura de Ciencias Sociales en 2º de ESO. Este verano, cuando estaba planificando las clases, descubrí un libro que se llama Dale la vuelta a tu clase (Jonathan Bergmann y Aaron Sams)y hablaba de la clase invertida. En una clase tradicional la explicación se da en el aula y en la clase invertida el niño la da en la casa a través de Youtube o de Podcasts. Lo que hacemos en la clase es la tarea, por lo que se invierte lo habitual. En la clase hacemos rutinas de pensamientos interesantes, ejercicios o teatro. De este modo, el tiempo que le dedicas al niño sabes que está aprendiendo. En una clase convencional, cuando estás dando un tema, no sabes si el niño está atendiendo o en las musarañas. Esto invierte el papel del profesor, ya que en una clase normal es difusor de conocimientos y ahora eres un guía y el niño es el protagonista del aprendizaje. Es un método que parece sencillo, pero es una pequeña revolución en sí y me está repercutiendo muy positivamente con los niños.
¿Está bien vista la innovación en la enseñanza, sobre todo si parte de un modo individual?
Yo pedí permiso al director de mi colegio, que me dio autonomía para que innovara. Desde las administraciones nos están exprimiendo mucho para que hagamos esto. Ahora mismo hay un problema con los chavales de secundaria, y es que son alumnos del siglo XXI y a muchos profesores les cuesta entenderlo. Hay una brecha generacional muy grande entre los docentes y los chavales. No se trata de innovar por innovar porque sería un error, sino entender las necesidades de tu curso y ver cómo puedes solucionarlo con herramientas como Youtube, en mi caso.
¿Qué conclusiones saca después de haberse lanzado con el experimento?
Yo me lancé a la aventura y me fue bien, pero me podría haber salido mal. Las conclusiones de este trimestre han sido muy positivas con respecto a años anteriores. He notado que los alumnos han aprendido más y mejor, han asimilado mejor los conocimientos, se han divertido mucho más. Están más motivados. Mis vídeos empiezan siempre con un gag y eso siempre lo esperan con ganas y les lleva a abrir el vídeo y tomar apuntes. Eso tiene beneficios grandes porque cuando el niño no entiende algo lo rebobina y lo escucha de nuevo, algo que no es fácil en la clase. También pasa que los niños repasan junto a sus padres viendo el vídeo y eso me encanta porque los está implicando también y ven lo que sus hijos están haciendo. 
Viendo el resultado, ¿se plantea usarlo en otras asignaturas?
Los que inventaron ese sistema, dos profesores estadounidenses, son de física y de matemáticas, por lo que se puede extrapolar sin ningún problema. De todas formas, creo que la revolución hay que hacerla poco a poco y ya el año que viene lo veremos en otra asignatura. Ahora voy sobre seguro.
Un profesor joven que habla el idioma de sus alumnos... ¿Le respetan como si fuera un docente convencional?
A veces tengo problemos con algunos alumnos porque me ven joven. Yo me divierto con ellos y a veces me ven como uno más y eso puede llevar al colegueo y hay que poner unos límites porque soy su profesor. No me gusta el profesor autoritario, pero la autoridad la tienes que tener. Hay que hacerlo, pero no con gritos, sino sabiendo ganarte el cariño de tus alumnos. 
¿Y cómo es la relación de los padres con un profesor que se sale de lo habitual?
Soy tutor de 1º de ESO y con los padres me llevo genial, me ven como un hijo mayor. No puedo tener ninguna queja.
¿Qué repercusión está teniendo la experiencia en el círculo educativo?
Mucha más de la que me habría imaginado. Me llegan comentarios de gente que vuelve a estudiar gracias a mis vídeos y chavales que, por inicia propia, de otros colegios y de otros países buscan un vídeo mío. Un niño de Argentina me dijo que estaba esperando un vídeo mío para estudiar y eso no es más que el poder de las redes sociales y de internet de poder llegar a una cantidad de personas que no puedes esperar.
¿Qué opina sobre la necesidad de mandar tareas a casa? Es un debate que no cesa...
No soy partidario de mandar tarea en exceso, sino de racionalizarla. Hace más una buena tarea que haga pensar que algo mecánico. Ahora hay mucha polémica con esto y no soy partidario de quitarla porque tienes que preparar a los niños para un Bachillerato y si allí hay una exigencia y un método de siempre, no puedes romper con eso. Hay teorías que dicen que se puede evaluar sin exámenes, pero si después tienen que hacer una Selectividad no le puedes quitar eso completamente. Con la tarea pasa lo mismo porque debes hacer que el niño refuerce los conocimientos de algún modo y en casa tienen que hacer algo.
El uso de Internet por parte de los niños es un tema espinoso. ¿Cómo maneja esa relación tan complicada?
Me llegan padres muy preocupados con las redes sociales y una cosa está muy clara: nosotros no podemos luchar contra los tiempos, es imposible. Tenemos que dotar a los niños de herramientas para que le den un buen uso. Con la clase invertida han visto que en Youtube no sólo se ven vídeos de palabrotas o de bromas que ellos ven. Ahora ven que ahí también puede haber contenidos académicos con los que pueden aprender. En casi todos mis vídeos pongo enlaces para que los niños acudan a otros y aprendan que el conocimiento está ahí. El conocimiento está ya muy expandido, no sólo en papel. No podemos controlar lo que un niño escribe en un whatsapp en su casa, pero sí intentar que le den un buen uso en las redes sociales. Yo utilizo Instagram por ellos, porque la usan mucho. No me da miedo tener relaciones con los alumnos a través de las redes porque están ahí.
¿Y cómo aceptan los profesores más veteranos que llegue uno joven y proponga planes inhabituales?
En los colegios se mira bien la innovación porque es una necesidad. Hay que estar acordes con los alumnos que tenemos. No puede haber una brecha para que los niños tengan una motivación. Lo ideal es que el claustro esté unido y vaya en la misma dirección. Tiene que haber experiencia y juventud.
Tendrá que tener cuidado con no excederse en las redes sociales ahora que es un espejo para sus alumnos...
Por supuesto. Antes tenía una cuenta de Twitter de mi época de estudiante y ahora tengo otra y está claro que hay que moderarse. Tengo un Facebook privado y no lo comparto con alumnos. Hay que separar la vida privada de la pública porque un profesor es un personaje público que tiene detrás a un alumnado y unas familias.
¿Es cierto que los niños de ahora no son tan inquietos intelectualmente como los de otras épocas por las nuevas tecnologías?
No. Creo que no son inquietos del modo en que lo fueron otros niños en otros tiempos. Ellos ya no son inquietos por leer un libro. Les interesa la cultura, pero adaptada al medio donde ellos se mueven. Me hablan de vídeos que ven en Youtube y en Internet. El papel del profesor es conseguir que los niños aprendan a distinguir un buen contenido de uno malo. Hoy tienen más herramientas y muchos de ellos se interesan.
¿Son conscientes de cómo está el panorama laboral? ¿Hay algún modo de prepararlos para afrontar la realidad?
Los de 1º y 2ª de ESO son todavía pequeños para eso, pero doy clase a cuarto de ESO y ellos ya están preocupados con la crisis laboral porque lo ven en casa. Hay que transmitirles que no todo es pesimismo, que deben esforzarse mucho. Si nosotros tuvimos que hacerlo, ellos más. Les digo que tienen que ser creativos porque, seguramente, trabajarán en trabajos que hoy no existen. 
¿Es partidario de fomentar más la Formación Profesional viendo lo que pide el mercado laboral?
Sí. Hace poco vi el dato que es uno de los países con mayor índice de titulados en relación a su población y a sus jóvenes. En otros países fomentan más la Formación Profesional, pero aquí ha habido una titulitis tremenda. Ahora hay gente muy preparada, pero la educación no está enfocada al mercado laboral y nos encontramos con un país que no puede asumir a tantos titulados. Yo intentaré que los alumnos que no tengan muy clara una vocación, que se decanten por la Formación Profesional. Es complicado convencer a los padres porque parece que si el niño no estudia una carrera es como si no hiciera nada. 
Su caso no es el más normal hoy en día. Acabar la carrera y encontrar pronto trabajo...
Cierto. Considero que he tenido mucha suerte. He enlazado bien el final de mis estudios con el trabajo. También digo que hay que intentar estar en el mundo y ser creativo. 
Por eso también se atreve con la literatura y tiene una novela publicada y otra en camino...
La escritura es mi gran pasión. La educación me la he encontrado casi de casualidad, nunca pensé en ser profesor y ahora me ha encandilado. Pero la escritura es mi pasión oculta y hoy en día hago escribir a mis alumnos y me siento reflejado en algunos porque también tienen esa pasión. Mariela, 1972, un asesinato en Rota la publiqué en 2012 a través de la autopublicación. El libro fue atractivo en Rota porque habla del pueblo en los años 70, la Base Naval... Es una novela policiaca que deriva en ciencia ficción y tuvo muy buena acogida. Ahora estoy moviendo una nueva novela y la quiero relanzar de otro modo. Está terminada y pendiente de su publicación. Las editoriales sólo quieren autores consagrados. Hace unos años se habrían peleado por el último diamante en bruto, pero ahora no quieren riesgos porque es un sector que está en el aire.
¿De qué se trata la próxima novela?
Es una novela histórica. Parto de un hecho real para contar una historia de ficción. En el año 1944 ocurrió el accidente de tren más grave de la historia de España en León. El franquismo intentó ocultarlo y va sobre el accidente, con una historia de amor de fondo. 

sábado, 23 de enero de 2016

Valiente mujer. Relato.

Hasta ahora no había dicho nada, porque quería poner la noticia completa. El caso es que relacionadas con el Certamen Internacional de Novela Histórica "Ciudad de Úbeda", (toda la actualidad la podéis seguir en su web: http://novelahistoricaubeda.blogspot.com.es/) se realizan actividades durante la semana del fallo del jurado. Charlas en colegios, visitas guiadas, presentaciones de libros y encuentro con escritores consagrados o, también, un pequeño concurso de relato breve y, podríamos decir, espontáneo: "la noche de las quimeras". 

Las reglas son bien sencillas: te llevas el ordenador, te dan un tema y durante una hora escribes el relato, que guardas en un archivo y los vigilantes te dan una memoria externa para que lo guardes en él. No hay ni que decir que los vigilantes tienen la función de que no aproveches textos ya hechos en casa. Se trata de escribirlo en el momento.

La noticia, más allá de lo interesante de la propuesta, es que en la última celebración, fui el ganador del concurso y hoy os puedo enseñar el premio, que como siempre es un lote de libros.

Han sido: 

 - Draco. La sombra del emperador. De Massimiliano Colombo.
 - Balco. La mano izquierda de César. De León Arsenal.
 - El caballero del Alba. De Sebastián Roa.
 - Promesas de arena. De Laura Garzón.

A continuación os dejo el relato, cuyo tema era "La Guerra de la independencia en Úbeda".

Croquis de la batalla: http://bvpb.mcu.es/cartografia/es/consulta/registro.cmd?id=408464


"Valiente mujer"

No era una noche fría a pesar de ser noviembre. Carmen bajaba por la calle un poco despistada, los ojos fijos en el final de la empedrada calle, casi tropieza con una mujer que subía cuchicheando en el oído de su amiga. Carmen bajaba la empedrada calle intentando pensar en una historia que le pareciera interesante, intensa, quizás original, nada de héroes ni de grandes batallas, no era su estilo; quizás más bien un mendigo, un borracho, tal vez medio bohemio. Aún necesitaba el tema, pero el argumento ya podía pensarlo para que después, al comenzar a escribir su relato breve, todo fuera más rápido y su mente dictara a velocidad de taquígrafa. Llegó al cruce junto a la iglesia barroca y cruzando la calle miró su reloj, sólo faltaban 10 minutos para que comenzara el concurso. Notaba el peso del ordenador portátil en sus riñones, pero era lo que menos le preocupaba. Comenzó la populosa calle de bares y arte donde se encontraba el viejo palacio donde se celebraría el certamen de noveles. Llegó a tiempo y el primer obstáculo lo sintió superado.

Al comenzar a escribir, no dudó, ya tenía el argumento perfilado, sólo necesitaba dar nombre al protagonista y ajustarlo a la época que le habían marcado: la Edad Media. Su borracho, Martín, comenzó sus correrías bajo la muralla de la ciudad de su cuento, persiguiendo gallinas en busca de sus pechugas. El relato fluía. No necesitó de mucho tiempo para que el relato tuviera una forma definida, con su final bien ajustado al tono del relato, jocoserio, pero un poco trágico. Martín, el borracho, moría contento con una botella en su mano derecha y la izquierda sobre un puñado de tierra como símbolo de sus aspiraciones vitales.

Carmen se estiraba y miraba satisfecha hacia delante. Le habían sobrado 10 minutos de los permitidos para redactar el cuento en el Certamen, que se celebraba en el viejo palacio de su ciudad, Úbeda. Algo llamó su atención. Junto a ella había una puerta abierta, que daba a una estancia que estaba a oscuras, pero en el momento de estirarse, vio algo moverse dentro, cuando se suponía que nadie, excepto los escritores estaban en el palacio. Hasta los vigilantes estaban en el zaguán del palacio haciendo más entretenida su espera. Aprovechando que nadie le hacía caso, Carmen se levantó y entró con algo de disimulo en la habitación, llena de curiosidad por el movimiento. Le había parecido un gato.

Dentro de la habitación, no veía nada, parecía no entrar nada de luz del lugar en el que se encontraban los demás escritores. En el lado opuesto de la habitación parecía haber una puerta por cuyas rendijas una luz brillante se colaba. La curiosidad de Carmen no pudo más que crecer y su picardía le hizo abrir la puerta para ver qué había dentro. Al hacerlo, vio la misma estancia desde la que había entrado en la habitación a oscuras, esta vez totalmente vacía, con muebles distintos, llena de luz, una luz inmensa que se colaba desde la techumbre de cristal que dejaba entrar toda la luz que el sol, en lo más alto, donaba a la Tierra.

Carmen no pudo más que abrir los párpados en toda su amplitud para, en el instante siguiente, sobrecogerse de espanto. ¿Qué era esto? Aun sintiendo sus piernas como si estuviesen sufriendo el más terrible de los terremotos, avanzó hacia la puerta principal, la que daba a la calle y se dispuso a salir. No es que estuviera vacía su mente, sino que era precisamente una presión en las sienes lo que no le permitía pensar en qué podría estar pensando. Su mente racional quedó en la oscura estancia para quedar Carmen en un estado propio de niños recién nacidos.

Al poner el pie en la calle, vio que todo era distinto y todo era igual. La misma calle, pero distinto aspecto. No comprendía muy bien qué pasaba. Lejos, sin saber muy bien desde dónde, explosiones, zumbidos que reverberaban en los ventanales de las casas, bandadas de palomas y golondrinas que rayaban el cielo tras cada explosión. ¿Qué ocurría? Vio gente correr, vio mujeres con faldas con enaguas subiendo la calle desde el Ayuntamiento y una que se le acercó le dijo: “tú, no te quedes ahí como un pasmarote, vente con nosotras”. No lo dudó, se fue con ellas sin saber dónde. Otra que iba a su lado le comentó que estaban atacando los gabachos desde el oeste, por debajo del hospital y que era mucha la ayuda que necesitaban los hombres. Seguía sin entender. “Qué rara vas vestida tú, pareces un hombre con esas ropas tan extrañas. ¿Eres extranjera? ¿Eres gabacha?” Carmen tuvo que defenderse. Al oírla hablar supieron que no lo era, era acento propio de su tierra, aunque no terminaba de gustarle cómo hablaba.

Llegaron por fin, tras mucho correr, al hospital y desde una casa sacaban cubos y otros recipientes con aguas. Explosiones, humos, ruido no le permitían a Carmen pensar en qué pasaba, no era aquello normal. El cometido de Carmen y sus compañeras era el de llevarles agua a los soldados que estaban a lo largo de toda la muralla, siempre a cubierto de las casas para que no les cayera ningún proyectil encima. ¿Muralla? ¿Desde cuándo Úbeda tenía muralla ahí? Carmen no entendía, pero las siguió sin reparos segura de la necesidad del momento. Se armó de coraje y corrió, rodeada de escombros por las calles que bajaban hacia lo más crudo del combate. Las explosiones eran continuas, ella seguía corriendo y un cristal saltó por encima de ella a causa de un proyectil, se cubrió  con un grito agudo. Su compañera, de la que nunca supo su nombre, la agarró del brazo y tiró de ella. Corrían como gacelas saltando sobre vigas y restos de ladrillos. Un muerto en una esquina al que le faltaba un brazo. Más allá tuvieron que saltar sobre otro cadáver en un charco de sangre, cuya camisa estaba abierta y llena de sangre por la herida de un sable. La muerte la rodeaba, la muerte le hablaba en forma de fuego de cañón. Ella quiso contener el llanto, pero no pudo; una lágrima le cayó por su mejilla derecha, pero no pudo limpiársela. Llevaba en sus manos la esperanza y el futuro.

El combate se extendió todo el día, los franceses consiguieron saltar sobre la muralla y derrumbarla por alguna brecha previa. Sin embargo, el cabecilla de los milicianos ubetenses consiguió reunir a los soldados que quedaban en pie. Tras la breve arenga y las cuatro órdenes que consiguió estructurar el ataque, se lanzaron al último choque. Era la última esperanza de Úbeda.

Carmen seguía subiendo y bajando con agua para que los moribundos pudieran levantarse por última vez, para que los heridos lavaran sus heridas y las olvidaran y para que los sanos arreciaran la furia de sus espadas. Seguía subiendo y bajando, pero su orgullo y valentía no dejaba de subir. Aquel día se atrevió a dar incluso alguna orden a sus compañeras que ayudó a sortear al enemigo en un lugar donde estaban colándose y así no caer en las garras sanguinarias del francés. Cuando ya la noche estaba llegando y la batalla parecía ganada, en lo que podría ser la última carrera, y sus piernas ya apenas la sostenían, un gran destello la hizo sucumbir.

Al día siguiente, entre gritos de victoria y Hosannas, un grupo de mujeres lloraban. Sabían que habían sido valientes y que su ayuda había sido fundamental. En cierto sentido, esta realidad no se les ocultaba. Estaban satisfechas. Pero a pesar de su satisfacción, había algo, propio de la solidaridad que hacía sentirse unidas y protegidas a las mujeres, que no les permitía estar felices. Habían muerto pocas, pero suficientes para apagar la alegría. Entre ellas, había una desconocida, de ropajes extraños, de hablar también extraño, de la que al principio habían dudado, pero que había demostrado ser valiente, recia, sin miedo. Sólo una se había atrevido hablar con ella, le había dicho su nombre. Gracias a eso pudieron ponerle una lápida. Carmen Navarrete Anguís. Sin fecha de nacimiento y con fecha de muerte. Valiente mujer rezaba su solitario epigrama.



Un día de enero, detrás de una tapia del cementerio nuevo de Úbeda, realizando obras de mantenimiento, se había descubierto una colección de lápidas que no se conocían. Se habló con el museo arqueológico de Úbeda para su estudio. Algunas tenían fechas y fueron fáciles de catalogar. El director del museo llevaba 2 meses buscando a su hija, que había desaparecido sin saber nada de ella. Tuvieron que llamar a Urgencias aquella tarde. Lo encontraron sobre una lápida que ponía: Carmen Navarrete Anguís.

viernes, 22 de enero de 2016

Colegios punteros sin nuevas tecnologías

Os copio un artículo muy interesante sobre los colegios de California donde no hay tecnología en las aulas antes de los 13 años. Y lo más curioso, su método es el que buscan los padres que trabajan en las empresas tecnológicas de Silicon Valley. Esto nos puede hacer reflexionar sobre el papel verdadero de las nuevas tecnologías. Su papel en la motivación, en el aprendizaje real, en el desarrollo de las competencias clave. ¿Ayudan o son simplemente una alternativa? Y en el caso de que no ayuden, ¿perjudican?

http://ecodiario.eleconomista.es/cultura/noticias/7266789/01/16/El-colegio-sin-ordenadores-ni-pantallas-donde-estudian-los-hijos-de-los-empleados-de-Silicon-Valley.html

El colegio sin ordenadores ni pantallas donde estudian los hijos de los empleados de Silicon Valley


La mayoría de los hijos de empleados de las grandes empresas tecnológicas de Silicon Valley estudian en colegios sin ordenadores ni dispositivos electrónicos, con papel, tiza, lápices y materiales básicos como únicas herramientas. ¿En casa del herrero, cuchara de palo?
Los trabajadores tecnológicos apuestan por elegir para sus vástagos el método Waldorf de educación, desarrollado por iniciativa privada en 160 centros de Estados Unidos. De estos, 40 están ubicados en California, donde Silicon Valley les ha dado fama y ha ayudado a su arraigo en la zona.
Se trata de un método de enseñanza con cien años de antigüedad, que se basa en el aprendizaje a través de la actividad física y de tareas manueales y creativas. Los niños de los centros Waldorf aprenden "haciendo", ligando el conocimiento a actividades concretas que inciten su curiosidad y su felicidad por adquirir conocimientos.
"El mayor desafío y lo fundamental de la educación Waldorf radica en salir del intelecto y entrar en la imaginación", resume Mary Jane DiPiero, fundadora de la escuela, en un vídeo que presenta el sistema educativo de estos centros.
Tres cuartas partes de sus alumnos en la escuela Peninsula, en California, son hijos de empleados de Google, Yahoo, Apple, eBay, HP y otros gigantes de la tecnología. Sin embargo, mientras sus progenitores desarrollan aplicaciones y trabajan en entornos de software, ellos se mueven en aulas equipadas únicamente con pizarras, papel, lápices y libros. Hasta los 13 años no empiezan a ser instruidos en informática, y tampoco las pantallas o los dispositivos electrónicos son utilizados por los profesores para impartir las clases. "La tecnología tiene que ver con el modo de pensar, y con cómo colaborar y comunicarse", explica el profesor de Música de una de estas instituciones.
"La filosofía es empezar un poco más tarde. En la etapa infantil, los niños no aprenden a leer, sino que juegan", explica Brad Wurtz, CEO de Silicon Valley y padre de alumnos del centro Waldorf de Peninsula.

La escuela pública se hace 'tecno'

Mientras que en la escuela pública de la mayoría de los países del mundo occidental se está apostando en los últimos años por realizar grandes inversiones en ordenadores en las aulas, tabletas y pizarras electrónicas, e incluso, por eliminar materias como la escritura -Finlandia provocó un gran revuelo con esta iniciativa el año pasado-, el corazón de las nuevas tecnologías se arraiga en el retorno a una enseñanza más básica, argumentando que las pantallas perturban el aprendizaje al "disminuir las experiencias físicas y emocionales".
Los defensores del método también esgrimen que los ordenadores "inhiben el pensamiento creativo, el movimiento, la interacción humana y la capacidad de atención", según explica un artículo publicado sobre el método Waldorf en el diario The New York Times.
Los alumnos no pueden recurrir más que a papel, lápiz, tiza y libros, pero no sienten que les falte algo. Finn Heilig, un alumno de 10 años de un centro Waldorf, hijo de un empleado de Google, explicó al rotativo estadounidense que prefería aprender a escribir sobre papel para observar su evolución, lo que sería imposible si lo hiciera a través de procesadores de texto informáticos ya que, en estos programas, "todas las letras son iguales".
Esta educación 'retro', sin embargo, tiene un coste que iguala a la más puntera de las tecnologías. Las tarifas para la etapa infantil y de enseñanza de primer grado rondan entre los 18.500 y 21.500 dólares al año, que asciende hasta los 29.000 dólares anuales en la etapa de educación secundaria.
Al tratarse de educación privada, sus exámenes no responden a los modelos oficiales de la educación pública, lo que dificulta el cómputo de éxito entre los alumnos que aprenden en las escuelas Waldorf en comparación con otros centros. Sin embargo, desde estos colegios argumentan que el 94% de sus alumnos acceden a la Universidad, y muchos de ellos acuden a centros de gran prestigio como Berkeley ,Vassar y Oberlin.

martes, 19 de enero de 2016

máximas XII

1- Odiar a España no es sólo mentir y manipular para romper una unidad secular, pero no unidad de hombres y mujeres, si no de voluntades y de destino (independentistas). Odiar a España es también usar su nombre para oprimir al necesitado, coaccionar a los votantes para que te voten, utilizar su rebeldía para dibujar de nuevo lo que es viejo (PP, PSOE)
2- Mi personalidad es un pozo sin salientes ni aristas, que me atrapa y del que no puedo salir.
3- “La vida es una tómbola” es, a parte de una canción, una verdad.
4- ¿Qué es la poesía? ¿Qué es el poema? Qué cerca y qué lejos. Sobre todo, qué lejos.
Pero qué útil es unir estos conceptos con un poco de metaliteratura. Qué conciencia se toma con el aprendizaje acerca del sobre, cómo, qué. Posiblemente nos ahorraríamos mucho papel mal utilizado en libros insulsos de escritos con las líneas cortadas a mitad.
5- Paradoja de las oposiciones: si no tuviera que estudiar sobre Roland Barthes, podría leer a Roland Barthes y, así, conocerlo.